Monday, 5 August 2013

Los locos en Agosto

¿Deberíamos entender que confinar un loco crónico, empobrecer su espacio físico, le mejora? Ya desde el movimiento social antipsiquiátrico, y bastante antes, muchas son las evidencias recogidas en contra de las instituciones cerradas de enfermos mentales, o más generalmente, la facultad que tiene para degradar cualquier tensión cuerda la institución total (una cadena perpetua siempre va a suponer desmantelar la personalidad del más pintado). O, deberíamos conceder, más adecuadamente, que el loco ensucia, inquieta, les desluce a los cursis el paseo común. Puestos a ver pelusas, no sé hasta que punto un humano reluciría en silla de ruedas. Sí que nos recuerdan un cisma, una distancia, la posibilidad de sufrir un agujero en nuestra actual identidad. O que la vida es diversa, y compleja. La verdad es solo una. La eclosión, está en todas partes. Ellos no desplazan la belleza, que sigue estando también allí compartida. ¿Es solo eso? Porque la especial incertidumbre para sintonizar con el loco tampoco es nada. Tomarse el gratificante esfuerzo para mezclar peras y manzanas raras. U ocultar la vida: pre-juicio o pre-delito, si acaso; y al final ni mirarle pretexto altivo del normalizado.



Sunday, 28 April 2013

Bio I: querer conocer(me) y huir hacia adelante

Me parece que después de los cuarenta (y ya tengo 42) hay poco que contar. Se ha vivido. Conozco el gusto, pero en mi caso, todavía aprendo en presente a plegarme a participar, en lo social, en lo de todo el mundo; de un trabajo fijo poco cualificado, por ejemplo. Una vez restablecido... Verme ahí. ¡Y cómo es esto, que no me he dado cuenta antes! Ante el arraigo es lo que he hecho siempre, posponer mis oportunidades, académicas y personales. Aquí hago un inciso, ya que hubiera podido ser esa salida comprometida, estable, nunca ejercida, los estudios. Ahora me ha quedado pena. Porque dejé la carrera de Químicas en algo menos de a medias, necesitado de dinero. No sería una excusa a lo largo de los años, pero fue entonces cuando me desenganché. Fui impelido en casa, poniéndome a trabajar, en precario, claro, aunque yo siguiera cerca de la facultad, queriendo continuar con mi carrera; por saber, así en abstracto. Me sentí cómodo trabajando. Suena raro pero carecía del lógico querer ser. No sé ahora, pero mi intención antes era sincera. Vivía en aquella fantasía divertida. Aunque todo se liara luego. Enrareciéndose.... Diagnosticado de "Psicosis Reactiva Breve". Sospechoso de Trastorno de Personalidad. Todo ha cambiado mucho. Un cristal personal (el que pese a todo nos separa del medio) se rompió...
.
Decir que fui de buenas notas en el colegio, muy buenas. Mediocres en secundaria. Empecé bien la universidad (salvé el selectivo gracias a mis altas calificaciones en las optativas; las comunes, letras). Se me consideraba no mal estudiante, aunque sobre todo creo que originalmente raro, particular, brillante a medias irreflexivo, me parece que no exactamente creativo (lo que implica un gran grado de conciencia de saber dónde estás), y de tinte vago, a lo mío. Sociable, grandilocuente y no sé si extraño, retraído en el fondo. Ya digo, quería "conocer", aunque intelectualmente solo me impresionaran, muy hondo eso sí, o quizá por eso, las ecuaciones de Maxwell. La vida y el esfuerzo me resultaban erróneos y lúdicos. Paradójicamente...

Salía mucho, completamente preocupado por mis interiores mentales sensaciones y por la gente, aparte. Metido dentro de un vago limbo personal, desde donde nunca llegué a tener verdadera conciencia de que, en nuestra cultura, para avanzar, y ser como los demás, no un transgresor gilipollas, nos manchamos las manos, a pesar luego se limpien reconocido. ¿Puede llegar a ser todo cristalino? ¿Espontáneo, intuitivo? No podré saberlo nunca... Si realmente yo escogí mi interior. A lo máximo q llegué a contemporizar formalmente, procurando posicionarme, ejerciendo vincularme, fue fantasear en regalarle, cuando competía semiprofesionalmente, sobre una entretenida y veloz bicicleta (deporte fijación del que dimitiría más tarde, igualmente abrupto) a una moza la copa que no llegué a ganar de un primer puesto.

Bastante necio debía parecer. No era como los demás, está claro. Poco me importaba la estabilidad. Quería no dudar. Estaba sujeto a unos conflictos infantiles y vanidosos que no planteé adecuado. Dominado, dramáticamente. A veces. Entonces sí que me mostraba sensible. Con pasión desguarnecida. Sin sentirme tan enraizado e insensible conmigo mismo. Aunque seguía en un particular piloto automático, metido no sé dónde, el resto del día, como si nada. Pero había mucho más. De escribir profusas cartas inexorables, abstraídas, al principio pensando en aquellas chicas, empezar a hacerlo solo para mí; Tampoco sé qué diablos, me deshacía con furia de cualquier trazo de texto, que sí había escrito igualmente de impulsivo, obcecado, tan salvajemente disociado como a mis destinatarias ideales. Para mí sin mí. Fueron desvaríos que no comprendí jamás, y menos pude aceptar, tal fragmentación con aparente ambición. Allí perecieron.

Y fuera...

Tampoco lograba mirarme en otros, aquel soberano juego, empático y rápido... Acaparador y celoso cuando compartía. Me aceleraba. Decaía, invariablemente. El sexo ampuloso y no ceder, teniendo aquellas bajadas en seco. Desasidas. Y obsesionadas, muchas veces. Provocándome, cuando estaba con la gente, en factores en inverso, hacia arriba, queriendo y obteniendo una feroz intensidad. Quise la perdición. Viajar y verme, mucho mejor en marcha, desde fuera de mí. Obviando las consecuencias. Expulsándome del trato cercano. Emoción rápida, colocada, impulsiva, que de adolescente no había sentido o reconocido nunca. Fuerzas renovadas, debí pensar. Me gustaban. Eran una adicción. Pero no duraba, lo bastante. Me era imposible construir así, a trompicones; en esa velocidad ufana, inusual, tan reacia a forjarse; tampoco lo intenté mucho. Descentrado. Hastiado. Confuso. Me zafaba, aunque sin practicar ninguna rutina elemental, un poco de lo que fuera que pudiese dejar poso, concentrarme en algo, las rutinas todas que me agobiaban, sea dicho. Volvía a acelerarme, ahora en sensaciones vacías, sin objeto. Se puede creer. Mundos sin término. Inflacionado en pequeños detalles de la vida, desnaturalizados, obviando ciegamente todo aquello que nos condiciona y que conceptualizado sujeta. Con comienzos, aunque sin querer o poder desarrollar recorridos ciertos, algo racional y razonablemente comedido, en un puntual final estático, o un el mecer con trayecto eterno, oscilante y sosegado, dejándose ir pero permaneciendo lúcido e inquebrantable, como la marea arrastra.

Un sentido, me era necesario. Que hallara constancia y el correspondiente sofrenado. Abstraer y tener. Al contrario me empeñe en el error, ser un jirón, de tela, ondeando, solo eso. Espacio y vientos. Aire. Nada. Me psicoanalicé. Me reconocía demasiado perdido. Y por eso busqué ayuda. Sin ver nada aprendí a racionalizar. Sociable y todo eso, manipulador y tímido, pero igual... Sin caretas, o metas.

Todo esto me hace reflexionar actualmente de que de fantasías, sin aspiraciones a logros, nada es viable y se vuelve hacedero. Es probable que no haga falta otra cosa. Querer perdurar. Y constar. Creo. O por lo menos tener un hijo y cuidarlo, que tampoco va a ser mi caso, por supuesto. "Quien llega tarde, ni oye misa ni come carne". Fue mi vida, experimento, evitando ser perplejo, ante algo enfermo, supongo; en esto sí quise ser mi dueño, los hay que dependen de drogas, otros giran entorno a una pescadilla que se muerde la cola. Tengo una parcial conciencia de enfermedad, reconozco mi voluntad. Y bueno, ahora seguro, no aniquilado, quiero poder ver el correspondiente final, aún viendo crecer el futuro, esperarlo, ¿no? Igual que todo el mundo. Reteniendo algo muy concreto. Obtener ese domino. Quizá al perder este sobrevenido vértigo.... Yo no cejo.



Friday, 20 January 2012

Arbitrio Inicial_2

No sé si alguien me conoce, pero se han producido agujeros en mi aparato imaginativo. Además de la natural inquietud de la pérdida, es por esta necesidad de impeler mi estancamiento que me gustaría ejercer de nuevo una personal aglutinación, poseyéndome si cabe ahora más conscientemente (aceptando el error). Porque desear fuerza rectora es querer no perderse a la vuelta. Poder abrir un escenario y dirigirlo ordinalmente accediendo a descubrir en él el tesón inédito oculto dentro de lo que es ya de sobra conocido. Disentir de ti, sin confrontarte, sabiendo actualizar otra perspectiva que fue desechada en general, en particular, por inútil, coercitiva o equivocada. Esa actitud... Dejarla crecer otra vez en tu interior aunque sea un innovar con verdadero interés sin alejarte realmente. Acertar a regenerarte desde lo experimentado ya individualmente. Desbastando con presteza. En el fondo, tratar de ejercitar, esta vez, con juicio la ilusión infantil. Acercándote... Negando acomodarse. A pesar de que todo acabe siendo, en cualquier caso, lo sabido y clausurado. Una aproximación cauta. No otro intento que ejercer un músculo. El músculo de las energías irreales, ignotas, sin objeto, pero que espero que hoy corregidas sigan vivamente funcionales. Sin haber dejado en aquel tintero nada ajeno visto, adaptar tu pasado, libre y seguro. Induciendo consciente una actitud conocida. Que se vuelva espontánea. Da igual qué. Buscar dejarse ir sin escapar mientras sostienes la acción. Conseguir repararme controlando despresurizar este cicatrizante aunque abúlico aire enrarecido.


Todos tenemos ego extraño

Wednesday, 18 January 2012

Arbitrio inicial_1

No sé hasta que punto este blog puede acabar siendo una veleidad. En principio, es una forma de ordenarse arriesgando (aprovechar lo público como experiencia instantánea, la piedra de toque para darse acción, conjurando una motivación). Generoso en desdoblarme, más que concitar empatías, y sintonizar, que también, la pretensión es dejar que trace desde uno un enfoque revelador de certidumbre posible; utilizando algún telescopio subjetivo pero que pueda mantener sus propios límites absolutos dados. Integrando sin coacción, dentro del espacio disponible. Definiendo, sobre todo, aquellas superficies individuales aún problemáticas de discernir y para ser usadas confinadas sobre la superficie de un volumen evidente. Objetivando lo intangible instrumentalmente. La propuesta de un método materialista, que siendo una aproximación, metafórico, consiga mantenerse concreto aun a pesar esta no sea su auténtica propiedad. Al servicio de leyes autónomas. Funcionales pero supuestas; heurístico y cognoscitivo imaginariamente. Ficción global y solución; final algo casi puntual, espero. Tríada matemática, artefacto real, máquina vital. El producto, su enfoque y el atributo imprescindible para lograr aprehender desde su inicio consciente: lógica irreal. Naturaleza práctica aunque verosímil. Ventana mínima, diferencial. Concepción ortopédica pero dueña empírica de sí misma; con actitud probable, certera aunque desenfadada; virtual y decidida, por supuesto. Que, como indica mi URL, halle su principio neto mediante un reduccionismo gradual, discreto pero siempre atrevido y suave, inventando su propia distancia. Dando pie determinando disipe. Proyección localizada. Tanteo y generalización. Mirada actuando. Quizá el lugar acotado infinitesimalmente desde donde tropezar con visiones formales extrañas, que negadas por inéditas, en apariencia incompatibles, se quedaron aisladas fuera percibidas como desde por dentro. Esto último es algo fundamental, separarse sin romperse. El motivo que debería guiar cualquier humilde intento de prospección abstracta, un método interior que quiere ceñirse a lo externo optando al vínculo más eficaz. Que al terminar se inicia sacudiéndose y sigue por ese escogido hilo... Agazapado y suponiendo alertas bonitas. Elaborándose. Envolviendo. Remarcando. Liberando. Con la fe de percibirse único siendo vario. El arma de un Yo delicado recuperándose, calculando progresos, necesitado de su personal y afirmativo límite intersuperficial. En fin, solo un estilo dejado y constreñido. Comprometido seguro, pero sin otra pretensión que la de ensayarse individual, sinuoso y pulsátil sin radicales trabas.

(Reactualizado 2017)

Quien baila su mal espanta