Thursday, 28 June 2018
Ideología en compañeros
Un compañero de adversidad en la vida real me ha puesto en un brete e inquerido dónde me posiciono yo políticamente. Le he dicho que en el centro-izquierda. Y que voto a según quién dependiendo de la coyuntura pero me considero un liberal socialista. No sé si me ha entendido. Como ha insistido, me debe ver de la cuerda de Albert Rivera, le he comentado que podría decidirme próximamente por la papeleta de la socialdemocracia. Entre otras cosas, aunque no se lo he dicho, me interesa la legalización del suicidio asistido. Creo en un sistema social [solidario]. Sin embargo (y esto nos separa) respeto profundamente los matices que aporta la gente de mentalidad más conservadora a este. Su guía ética basada en la tradición y una suerte de moderno "pesimismo" antropológico me parece bastante más sensata, explícita y sujeta a valoración contraste y rectificación que la omnipotente y racionalista de la izquierda más extremista. Utópica (naive) por naturaleza. Puede que sea partidario de algunos artefactos técnicos muy socialistas, redistributivos como la renta básica universal, pero desde luego creo en la importancia de las instituciones que tenemos actualmente, instituciones como la propiedad privada para vertebrar la sociedad, las familias y el individuo. Aparte de la solidaridad como bien común, respeto esencialmente la libertad de emprender, destacar o prosperar. Una diferencia que yo no poseo, pero acepto exista. Pienso que es además el sentir general.
Tuesday, 29 May 2018
La autopista moral de la conciencia
Sigo viendo la mente como un sistema cognitivo autónomo aun se sincronice emocionalmente (vincule) cuando está sana con el entorno. Dado que las leyes físicas de los fluidos son las que son, las alas de un pájaro no pueden tener cualquier diseño. Así, la moral no sería más que un subproducto necesario en la compleja autosuficiencia de la materia que se sabe reflexiva. Un guarismo de proporcionalidad que aunque dicta consignas en el fondo nos satisface, y que regularía la expresión del universal humano de ser o no ser. Porque practicar la saña y aprovecharse del semejante no es lo mismo que sentirse concernido o benefactor. Entregarse al placer inmediato igual que mantenerte responsable. El bien idéntico al mal. No, no creo que la moral esté solo ahí para el control unívoco del otro. La moral es sobre todo un sistema de coherencia al que se le da crédito desde lo más genuino de nuestra consciencia, una forma de simetría para nuestro proceder a través de algo autoimpuesto pero que se acepta como mejor. Por y para la propia la conciencia de sí. Por eso entiendo que cuando no se asume propia a veces tienda a ser algo mesiánica. O pueda convertirse en una carga, nos disociemos para evitarla, y siga siendo tan elástica como para exigírsela a los demás. Dotándonos en fin de esos sentidos moralistas, bastardos. Sin duda la conciencia está ensamblada a partir de muchas piezas y compartimentos que no son estancos, pero funcionaría como una mecánica heterogénea en donde la moralidad se explica igual que la atracción consciente y flexible por la belleza, mediante un proceso psíquico del recreo y la fascinación, que sin perder versatilidad en su caso se enfoca a la seriedad y una existencia subjetiva pero real del compromiso con uno y el medio en general.
Thursday, 24 May 2018
El fluir del cálculo y rehabilitarse
La única diferencia entre la realidad y la ficción es que solo la segunda tiene sentido. Por el resto, las matemáticas ponen en relación, y demuestran, su exactitud en común. Aparte de revisar por hiperglucemia las bisagras químicas que uso para sostener mi implosiva y quebradiza estructura mental, en tal fascinante disciplina y sus pormenores me sumergiré este verano (aunque sea de leve a moderada, tengo reconocida una discapacidad y estudiar de nuevo en la uni nos lo facilitan más). Si no vuelve a saltar todo por los aires, queda también el prepararse unas opos que da igual sean o no de auxiliar (casi mejor) para el otoño-invierno.
Entumecido y más lisiado, pero seguimos. Lo único que me puede parar ahora es otra embestida al ajustar el fármaco, vaciarme definitivamente en la cognoscitiva e imprevisible furia de la marea…
¿La vida es el fluir del cálculo? Supongo que sí. Si lo hubo, siento de veras el mesianismo de parte.
Entumecido y más lisiado, pero seguimos. Lo único que me puede parar ahora es otra embestida al ajustar el fármaco, vaciarme definitivamente en la cognoscitiva e imprevisible furia de la marea…
¿La vida es el fluir del cálculo? Supongo que sí. Si lo hubo, siento de veras el mesianismo de parte.
Friday, 22 December 2017
Un lugar lícito
Un lugar donde derrochar no sea escatológico y algo verdadero. Un lugar donde el ateo converge escéptico. Frío pero azul.
Saturday, 25 November 2017
Sin cruz y esa necesidad
Lo de conocer gente en circunstancias parecidas es muy personal. Puede que sea en ocasiones casi imprescindible, pero he aprendido que los defectos de uno se notan más en grupo... Mejor engancharse a la vida sin más, ¿no? De todas formas, esa otra inquietud siempre estará ahí.
Respecto a la necesidad de socializar, creo que la más pequeña ocupación o formación para un oficio o profesión hace al final siempre diestro al más siniestro... Que todo viene luego por añadidura: agilidad mental, compañeros, amigos, buen rollo familiar, etc. Salvo eso, me parece no existen recetas mágicas. Aunque supongo que habrá quien piense distinto y en estrés, explotación y tal limpio formato.
Respecto a la necesidad de socializar, creo que la más pequeña ocupación o formación para un oficio o profesión hace al final siempre diestro al más siniestro... Que todo viene luego por añadidura: agilidad mental, compañeros, amigos, buen rollo familiar, etc. Salvo eso, me parece no existen recetas mágicas. Aunque supongo que habrá quien piense distinto y en estrés, explotación y tal limpio formato.
Wednesday, 27 September 2017
Personalidad y perorata
Creo he pasado por mi propia vida sin tomarme demasiado en serio. No sé… Quise ante todo claridad en mí ante una manifiesta distorsión íntima e irresponsablemente olvidé una y otra vez establecerme. Es cierto que arrastro ciertas taras desde la infancia, pero salvo por esos inherentes bloqueos emocionales y cognitivos míos, algunos problemas de memoria que me obsesionan y una tensión psíquica que creo ha ido a menos, todos suponen que me recupero. Que soy más o menos el mismo de siempre. Sean cuales sean mis carencias nerviosas de base. Que incluso esté mejor que antes. Y mi personalidad exploradora solo fuera una perorata. Veremos... Engancharme de nuevo al menos.
Editado 28 Septiembre/2017
Editado 28 Septiembre/2017
Saturday, 2 September 2017
Sentido y coraje
Aunque me haya degradado a conciencia por curiosidad, empecinándome en su momento con no tratar mi putrefacta enfermedad, estoy convencido de no haber sufrido realmente de ánimo autodestructivo. Y esto a pesar de sí haya tenido una determinación impulsiva por sacarme de en medio en alguna ocasión. Sé que no me motivó una agradable dejadez sino en cierto modo una salida necia pero frente al horror inadmisible. Algo de lo que aun me arrepentiría. Autodestruirse a ratos y como rutina, quizá sea cosa muy romántica pero que únicamente imagino como proyección postergatoria del propio malestar, una evitación pero mendaz. Autoafirmación en un victimista autocontrol tan efímero e ilusorio como de distintivo y engañifa contiene ese compromiso aparente con cualquier sustancia de abuso o abandono de ti. Hasta yo, ceñudo y con mis plomos fundidos, he tenido finalmente más sentido y coraje.
Thursday, 20 July 2017
En otra onda privada
A lo mejor en vez de una incitación al vital escepticismo esto quede en puro y duro efectismo nihilista. Es muy posible, porque todo es recreación y personalmente mis a salto de mata sintácticos no dan para mucho más de sí. Lo que no quiere decir que necesariamente me conforme o apoque por ello. Aunque sí quiero defender que se puede ser torero, ocurre la mayoría de las veces para casi todo, y acobardarse por ejemplo en los ascensores. O es la contradicción y cierto grado de impostura, o es acabar siendo un torero inconsciente. Lo digo porque parece como si por el hecho de subirse a un escenario, sea pretendido o real, la vida es un escenario, se esté ya blindado frente a la inevitable teatralización de la propia intimidad. Más o menos afectada pero al fin y al cabo siempre social o individualmente fingida. Dirigida. Interpretada. Concretando algo más, que la naturalidad sea la más irritante de las poses no lo suscribo, pero que no deja de ser de las más posibles por apreciadas, seguro. Qué otra cosa sería sino la belleza que naturalidad y enmarcada, cosa bonita subida a una tarima de poder. Por otro lado, viene a cuento de lo mismo, el artista no es más que el sujeto capaz de hacer crear bullicio interior al espectador. Invadirlo de vibración subjetiva. Qué mayor artificio y disfraz que esta instrumentalización de la fantasía más o menos compleja del prójimo. La de aflorar ilusiones. Salvo en cuestiones morales y de pura supervivencia, todos mis sentimientos y sus graduaciones me parecen completamente válidos. Me los haya contado un creador o no. No creo exista ninguna certeza en el mundo subjetivo. Somos lo que queremos pero no lo que sabemos de nosotros, porque afortunadamente es imposible conocerlo con precisión. Bajo estas reales pero inciertas coordenadas, sigo encantado por usarme y querer sentir, incluso a mi desidia más acérrima, sin acertar a presentir qué puede ser el supuesto faro de lo “auténtico”, el significado que pueda tener hoy ese adjetivo incivilizado. ¿Regreso sin billete de vuelta a lo primigenio? Ni lo veo útil ni sensato. Lo que no deja de ser tampoco mi propio criterio: en la vida pública admitida real sé que unos hablan o mandan mucho y otros les harían el trabajo sucio, en el fondo solo el medio para justificar permitirse más de lo mismo (dirimir la vida veraz consistiría en medirse el pene con un calibre), y yo ya estoy en otra onda privada.
Sunday, 9 July 2017
Dimensionar la enfermedad
Si se quiere en verdad ser riguroso, no tenemos mente sino que sentimos que tenemos una determinada ‘mente’. Que esta realidad sea tétrica para mí no conlleva sin embargo que mi futuro esté absolutamente determinado y cercenado. El cáncer, la esquizofrenia, el trastorno bipolar afortunadamente se tratan. No son una tara moral ni tienen una etiología social aparente. Tampoco sé si decir esto con convicción reduccionista le vale a todo el mundo. Pero al menos me parece tan legítimo como el que desea agarrarse antes o después del cataclismo (en mi caso ha pasado aún poco más de mes y medio) a una fe traumática pero etérea, supuestamente más fraternal, para explicar/se culpando de lo sucedido a algo ajeno a su propio cuerpo. A pesar de que haya aprendido a defenderme de mí, a identificar cuándo me pongo mal mediante la duda sistemática para con ideas mágicas y preconcebidas, atributivas o románticas, tentadoras siempre. Sosteniendo por el contrario ya hace tiempo una persistente conciencia de enfermedad tangible en todo. Ciertamente es un arma, ensayada y poderosa lista para compartir su verdad. Porque incluso abrumado por sentimientos devastadores, te permite sospechar de las más atroces sospechas o de las mayores vertiginosas grandilocuencias, sensaciones en principio refractarias, tan básicas y primarias como desenmascaradas solo probables y tramposas. Mantenerte sin claudicar en ese terror del juicio alterado llevado por dentro. Viendo tus muñones materiales, sus variadas regresivas invaginaciones; aceptar cómo se va destripando, despedazando y atomizando tu mundo subjetivo. Horrorizado pero siendo consciente en gran medida de todas las deformaciones. No sé si hay otra manera. Para mí conocerse, dimensionar el abismo natural, resulta lo realmente decisivo para exigirte calma cuando estás estable y, por supuesto, para lograr soportarte y querer exigir ayuda cuando así te alteras, de forma mental, pero sin género de duda materialmente.
Friday, 9 June 2017
Locura y estocástica
No es que yo esté tan al tanto en psicopatología académica, pero puedes leerlo por ejemplo en la obra de Castilla del Pino. El delirio no es una opción. O tu imaginación se convierte en una verdad material, y no algo que solo te concierne plausible, o no. Imposible elegir sentirlo. Pero sí existe en ciertos sujetos la capacidad de tomar las medidas oportunas cuando la fantasía deja de ser un "como si" a ser tratada como siendo real. Castilla, para que se pueda entender, pone el ejemplo de la conducta masturbatoria: el sujeto sabiendo que momentos previos al orgasmo va a relacionarse con su fantasía no "como si" fuese real sino siendo real, toma de antemano las reservas adecuadas en su intimidad para dejar a salvo su identidad. Ante la inquietud de tantos, decir que esta conducta, ‘lúcida’ o ajustada, no es estrictamente lo habitual en las psicosis endógenas, pero a veces ocurre y se da como producto de la experiencia de haber delirado en alguna ocasión. Sea como sea, el delirio es una manera de jugar con uno mismo, y uno delira, aunque sea dicho de forma simplista, de lo que "quiere". Ni mucho menos tienen porque ser fantasías violentas. La locura nunca es absoluta y el inconsciente moral de cada cual puede estar conservado. La actitud de considerar al psicótico como un predelincuente (vuelvo a Castilla) no tiene base, todo sujeto normal, resulta lógico, se encuentra en esa categoría...
La violencia en el ser humano es difícilmente predecible. Y los datos están ahí avalando que el psicótico es ante todo una víctima (ya sea física o psicológica) de violencia externa, y no un protagonista de hechos que suelen ser llamativos por su excentricidad inexplicable pero raros estadísticamente.
La violencia en el ser humano es difícilmente predecible. Y los datos están ahí avalando que el psicótico es ante todo una víctima (ya sea física o psicológica) de violencia externa, y no un protagonista de hechos que suelen ser llamativos por su excentricidad inexplicable pero raros estadísticamente.
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