Wednesday, 3 February 2016

Folie a mille

Ficción es solo ficción. Qué gran mérito es largarse, justo a tiempo... Sin tribu y demagogia. Chivas y sin TV. Reconocer que al fin sin palabras se sobrevive.  En insight, con vanidad y matemáticas!! Pues así, entre la ciudad y el pueblo estoy. Menos frío, menos tibio, mejor conviviendo contigo.





Sunday, 31 January 2016

Plagios

En su momento, hubo rumores en las redes sociales de un plagio de Coldplay a la importante jamona, y manufactura protegida, musicalmente hablando, Alizée. Las teorías conspiranoicas suelen tener éxito, pero la tesis más factible, y en la que yo más creo, es que el arte en general, y la música en particular, puede nacer genuina, de profundos sueños de un inconsciente profundo, general, inefable, pero que al final es un tronco humano compartido, fábrica imaginaria individual, por supuesto, pero que va a producir material con demostrables sutilezas comunes. Por esto mismo, a veces, surgen la aparición de curiosas coincidencias casi superponibles, y, en principio, imposibles. Tan separadas en actitud. Cómo no va a pasar en la música popular contemporánea, en el Pop. Hay más ejemplos (otro día). Compararlo vosotros, a los Británicos y a la Francesa (en otro orden, que no os intimide la edad de Alizée, desde luego es una portentosa Lolita pero cosecha del 86), la similitud de las dos melodías, aquí y aquí ...Inútil..

Saturday, 2 January 2016

Anteayer

Me parece bonito. Sincronizarse. Los otros. Enviar un señal, que vuelva a ti. Pero parece una magia. No tanto cuando veo pobres pobres. O tiranos muy étnicos. Pienso sobre todo en niños y niñas de aquí y de allí cuando sean adultos. Ni ese futuro común cosmopolita. Autistas y pequeños con déficit intelectual atados. Lo siento. Sin esta peligrosa refugiada.

Freud creía que el ser humano era malo y cruel por naturaleza. Que solo la represión de la cultura (y el autoconocimiento, todo hay que decirlo) lo contenían. No llego a tanto. Aunque supongo los demás son como uno. Seres intrigados en el fondo; por saber, tener o sentir. Quizá fascinados por la desprotección de sus crías y aquellos/as que las remedan estética o espiritualmente. A lo sumo seres edificantes. ¿Alguna idea colectiva queda en el tintero? Le pondría todavía pedestal ninguna...

El presente primero nace en uno y luego se extiende. Si primero se extiende... aparece el germen del totalitarismo. Aunque, sin duda, mirarse individualmente descuidando el medio (que no es mirar mucho adentro) conlleva atomizarse en la depredación quisiera ser práctico.

Me preocupan las dos visiones. Una trascendente, otra codiciosa o ambiciosa. Ambas no profanas y disolventes de la realidad de uno. Suena brusco, pero el hombre no son los hombres. El hombre es el hombre. Occidental, mortal, individualmente marica.


Happy Birthday!


Monday, 7 December 2015

De edificativo realismo


Con todo mi respeto para Guillermo Rendueles, hay repugnancias claras seguramente porque son emotivas. Sin razones. Igualmente, el poder de narración e irreflexión que la dicotomía bueno-malo tiene no la supera ningún fetiche. Que al grupo, o a los grupos mejor dicho, no les convenga esa duda eficaz e individual, que prefieran decretar por nuestro bien toda suerte de recortes morales no se pone en cuestión.

Si el marketing no va a interesarse por esas verdades éticas presuntamente tan objetivas y humanas en tiempos de paz es por su obvia consciencia de que somos en el fondo mecanismos y no existimos sino como identificación, imagen o satisfacción de deseos, ya sea huyendo del personaje o rol social que mantenemos (por una parte a veces gratificante, cuando te miran o reconocen, pero desde otra atrapados absurda o perpetuamente en él), disfrutando nuestra buena mala salud o por supuesto agradeciendo todos esos objetos casi no frustrantes que nos procuran una apoyada supervivencia eterna que tanto nos impresiona; en vez de rezar invocamos un manga, nos bebemos una o dos latas de coca-cola o probamos un jarabe nuevo, y no pasa nada.

Sin embargo, cosas tan aburridas como la sostenibilidad, equidad, dignidad, y hasta el progreso compartido, sabemos son zonas comunes y que merecen el acuerdo. Aparte de poseer, a todos nos gusta pertenecer y participar.

El problema es solo nuestra falta de cultura global profana, precisamente (vulgar, ni clasista ni xenófoba). Y desde luego, el capitalismo arbitrado la procura.

Filiar la verdad únicamente a una ética “elitista”, vaciar la realidad de cualquier espacio personal, subjetivo, experimental, difuso o privado, es una suerte de escogida enajenación funcionaria, más propia de sotanas y aspirantes a enterados tecnócratas morales que de gente apegada a su medio necesariamente mediocre pero personal.

Sin ápice de cinismo, calidad total es la pura mercancía: el sujeto dominado por una misión y uniformidad. Aquel pesimismo sublime pero virtuoso completamente diferente a la coyuntura de la distribución del trabajo en virtud del capital.

Entre un oficiante y el free rider creo que existe medida. Y dudo que al salir del curro no se mantenga también perfectamente dual e inaprensible: tan egotista como cívica.



Saturday, 7 November 2015

El Per10r de los cementerios

Creo que sin el cambio ni el riesgo o la tolerancia común al ensayo-error no podríamos avanzar social e individualmente, que es de lo que al final se trata. Progresar y aceptar la incertidumbre de convivir y nuestras pequeñas o grandes muertes. Sin tampoco ignorarlo asegurar ser sostenibles y responsables tanto con nuestra digna maduración o envejecimiento como con las generaciones que nos preceden. No colapsar encerrados; metidos en un  búnker social o personal presuntamente benéfico pero acorazado de totalitarismo o de activa dejación, demostrando tarde son ratoneras que no llevan ningún sitio. Solo las parejas se unen y van mutuamente de la mano suspendidas. Cuando nos juntamos más de tres pactamos por un fin y un ambiente o, sencillamente, somos nosotros mismos reivindicándonos. Pienso que es mejor ser conscientes de ello.


Saturday, 24 October 2015

Solo, en el bosque

El bosque como metáfora natural absoluta. Desde fuera, desde la perspectiva del paisaje, fascinantes y coloridos. Como esa chica bonita y de contrastes que los adultos/as no sexistas empiezan ya decididamente a relativizar. Impresión simple, espectro de la luz y proyección sobre planos simétricos. Espacio reducible a un juego de transparencias y curvas suaves, cuyas primeras derivadas sean continuas. Un espejismo. Tan fácil de aprehender como únicamente aparente. Exposición de imágenes e impresiones coloreadas cuya naturaleza iterativa y envolvente extrapolamos interiormente, completándolas en embelesada e ilimitada redundancia. Desde dentro, sin embargo, el bosque es “feo”, “sucio” y “agresivo”, preciosamente complejo y minúsculo. Ordenado e intenso, pero tan impredecible como finito. Un bosque desierto evoca tanto (¿es que es necesario decirlo?) porque nos remite a esas dos cualidades primigenias, subjetivas y escindidas propias de todas las cosas esencialmente humanas: la sensación real y una fantasía pura. Complejidad y belleza conviviendo imperfectamente acopladas. Tú mismo y en medio. Consciente romanticismo sin su inherente disociación. Sentido verdadero, integrado de la identidad, anhelado pero imposible. Un lugar único para morir en soledad, descolgado del ruido disipador de nosotros mismos. Aislados o quizá homogéneos, sin duda cortocircuitados, aunque plenos y singulares mientras tanto. Lejos de la pérdida y el embrollo. ¿Entregado? La vida es pelea.

(Editado, Julio 2017)

 

Saturday, 17 October 2015

Tecnócratas en mi organismo

No creo que el medio sea el hombre. Y es innegable, que la psiquiatría, a veces es un implacable ejercicio de poder que impone al sujeto esta concepción por supuesto social, o mejor dicho, socialista. Si la persona no es autónoma, y por tanto es un individuo enfermo, no se trata de hacerlo más libre u optimizado, como sistema o parte separada del universo que es, sino que vale forzarle (integrar es algo muy diferente) una dependencia implacable al medio, que por supuesto son los hombres pero no el hombre.

Es esta concepción de poder, aquella laxa con la justificación del empleo de la coacción, lo realmente cuestionable de la psiquiatría como disciplina, no su alineación reduccionista con un práctico e instrumental modelo biomédico. El uso totalmente normalizado (y no excepcional) en hospitales de agudos, geriátricos o hasta centros de menores de la sujeción mecánica es por ejemplo algo bien claro de esto que planteo.

Aunque pueda sonar panfletario y que una motivación individual nunca llegue a ser un bien social, seguiré viendo razonable que la desacomplejada condescendencia de la psiquiatría con la involuntariedad hierva la sangre de tantos y de mí mismo.


Sunday, 20 September 2015

La trampa del activista gregario

Realmente me asusto cuando me pongo serio. No es solo que reluzca en todo su esplendor mi ataxia cognitiva y la nula exuberancia emocional actual que padezco, sino que para mí dar una batalla por la "verdad" y la "justicia" me parece absolutamente estéril y un moralismo de la peor ralea. No va conmigo. Es que no debería ser tampoco jamás asunto de presión entre facciones. Porque la verdad o las orientaciones éticas auténticas no existen si son sociales y no solo cívicas en un sentido reduccionista pero necesario de las relaciones humanas. Son Serían entonces convenciones puras, sin acotado, intereses moralistas de grupo. Interés despótico y total no solo por ejercer poder entre ellos sino tantas veces de revelador dominio sobre individuos que van por libre aunque se apresten a negociar (individuos sociables pero no gregarios).

La justicia debe debería ser exclusivamente asunto de jueces o de arbitrajes comerciales (justicia que solo puede entenderse en una democracia liberal, ya que desde luego uno tiene su perfecto derecho natural, y no convencional, a no donar su cuerpo y mente ni todos-todos sus bienes, y a negociar en cierta medida con ellos) y no dejarla en manos de sables y ruidos de masas.
Porque la verdad, es otra cosa: una cuestión materialista, de mentes individuales y sus pares, que ingenian y utilizan el método científico para conocer.
La verdad del activista gregario es la verdad del ser reconocido vistiendo un traje más bonito en una reunión social. Yo no voy a ir desnudo, y en cierto sentido sé que también es una forma de progreso, estético y no técnico, pero que no me llamen a mí para jugar a semejante trampa. Aunque puedan cometerse errores, no todo es futuro y vale sin libertad.


Monday, 6 July 2015

El dudoso orgullo de la oclocracia

Creo que no he sido nunca un estado nacionalista en miniatura, yo y mi yo, esgrimido como tal mi único acopio de muchedumbre y cuna.

La resignación frente a las condiciones atmosféricas por la complejidad de diseñarlas, el optar por caminar solamente, voluntariamente y sin resentimiento, tener la lucidez y la fuerza de observar el medio siendo un individualista, y por tanto poco o nada moralista, siempre me ha conmovido.

Quizá no peque de ingenuo. Pero me inclino por que no sirve de nada recibir de más sin reconocer el brazo partido.


Sunday, 5 April 2015

¿Tendrían que pasar los políticos, periodistas y psiquiatras por el psiquiatra?


El discurso prohibicionista, restrictivo, defensivo, que se ampara en la supuesta peligrosidad social del enfermo mental, se plantee como se plantee, es demagógico y viene cargado de prejuicios intolerables. Inadmisible que se muestre tan descarnado, en una sociedad democrática que presume respeta al diferente.

El impacto de una enfermedad mental, su accidente, debe recaer exclusivamente sobre quien la sufre y padece e invadir sólo secundariamente aquellos preocupados honestamente por la autonomía del afectado, sin sobreañadir más penosidad de la que ya confiere una ruptura no elegida de continuidad en la identidad, mediante siempre cínicas actitudes sobreprotectoras, paternalistas y discriminatorias.

Que no nos pretendan vender de nuevo la moto de la locura infecciosa, contagiosa o peligrosa; falso no sólo desde el derecho moral a no generalizar, sino desde una contrastada realidad estadística con los asumidos sin menoscabo como “normales”.

Lo físico se puede separar de lo mental, lo mental no se puede disgregar de lo mental: es uno mismo, aunque esté enfermo. Por eso un ingeniero deprimido o rarito puede ser mejor profesional que uno eutímico o un fiera social. A santo de qué filtrarlos hasta como vecinos de antemano. O es que no hablamos de política y el buen político, o de fontanería y el buen fontanero, de buen o mal periodismo. ¿Entiende también de estas profesiones el psiquiatra? Por qué no deja entonces demostrárselo a los "mentales" y sin embargo no duda de esos "sanos". ¿Son más elegidos? En igualdad de condiciones, son prejuicios sociales. Peor aún, estigmas, insignias amarillas en las caras.

De todas formas, es triste recordarlo a los más fuertes, cualquier sociedad debe asumir riesgos para convivir con cualquiera otro distinto pero congénere, es el mínimo precio de vivir libres y con respeto mutuo.